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Leo Genovese: “En lugar de invertir en policías, que compren violines para los pibes”

 

Como en casi todos los fines de año, Leo Genovese aprovechó que la agenda de actividades se reduce para la época y regresó por unos días a Venado Tuerto. El músico radicado desde hace algunos años en Nueva York, tecladista y pianista de la destacada jazzista Esperanza Spalding (quien se encuentra nominada a tres premios Grammy por su último trabajo “Radio Music Society”), llegó a su ciudad con el objetivo de disfrutar la cercanía de familiares y amigos, pero se encontró un lugar convulsionado. Arribó casi en simultáneo con el asesinato del joven Gastón Teglia y se sorprendió por las multitudinarias marchas que se realizaron. Leo pregunta, quiere informarse, tratar de entender qué está pasando en su Venado Tuerto, porque a pesar de la distancia y que el camino de la música lo ha llevado muy lejos, sigue siendo su lugar.

Por eso la charla comienza invariablemente por esta coyuntura: “Yo vengo de un lugar raro también, y en el fondo es todo lo mismo, es la epidemia, el resultado de que hace mucho tiempo elegimos vivir de esta manera. No podemos echarle la culpa a nadie porque somos todos responsables y entre todos tenemos las herramientas para revertir lo que está pasando. Hay que aportar ideas”, plantea.

Uno pregunta por qué pasó esto o tal otra cosa y qué llevó a una persona a realizar determinado evento. Y todo termina estando conectado con el dinero, por más vueltas que le des. Esa es la peste, porque las almas son eternas y es todo mucho más grande, aunque mucha gente no tenga tiempo de verlo… y por el otro lado está el sueldo. La gente le puede echar la culpa a los dirigentes políticos, a los economistas o a Montoto, pero somos todos”.

A partir del libro ‘La resistencia’ de Ernesto Sábato y una frase de Wayne Shorter, Leo llegó a la conclusión de que “necesitamos la resistencia, que hoy la podemos traducir en la falta de guita, la inseguridad, la marginación y la discriminación, todas las mierdas con la que convivimos son necesarias como la resistencia de aire que requiere el avión para tomar vuelo. Aunque sea lo más duro a lo que tenemos que enfrentarnos”.

 

- ¿Y en medio de esa locura, qué rol tiene la música?

- La música es la sanación, la herramienta que tenemos contra todos los males de este mundo, como dijo el Flaco Spinetta. Para tener música no hace falta tener nada… hace poco vi un documental de un pueblo muy pobre de Paraguay (Cateura) donde la gente hace instrumentos con chatarra que sacan de la basura, y terminaron haciendo unos violonchelos y violines y arman una orquesta, y ya con eso metieron un golazo de cabeza de mediocampo. Venado Tuerto necesita música, porque han salido músicos increíbles de acá y espero que los tipos que tienen la cañita de pescar y la carnada despierten antes de que se pudra todo. Se pueden hacer un toco de cosas.

Y tira más data: “En Venezuela está ‘el sistema’, que es una de las cosas más grossas que pasó en los últimos años en América Latina, y hablo de un proyecto que tiene 30 años. José Antonio Abreu diseñó la idea de ir a barrios de chicos que no tenían posibilidad de comprar instrumentos, darles uno y brindarles educación musical. Profesores dieron su tiempo y talento, luego se extendió a todo el territorio venezolano y hoy está lleno de pibes que tocan, de ahí surgió Gustavo Dudamel que está conduciendo la Filarmónica de Los Angeles. Se crearon orquestas y los pibes tocan una música increíble con un nivel muy grosso, te ponés a llorar cuando lo ves. Abreu dijo hace poco que esto tenía que ser un ejemplo para los hermanos sudamericanos, y un lugar que tiene todo el potencial para hacerlo es Venado Tuerto, un pueblo que está lleno de musicazos que viven acá y podrían ayudar a un cambio rotundo. Antes de entrenar más policías, compren violines y clarinetes para los pibes”. Se puede chequear en Youtube el documental ‘Tocar y luchar’ para ver la dimensión de lo que se hizo. Y a propósito de todo eso, Genovese vuelve a citar a su admirado Wayne Shorter: “La presión en la piedra crea el diamante”.

 

El año de Leo

A lo largo de este año, Leo Genovese tuvo como ocupación central su presencia en la impecable banda de Esperanza Spalding: “Estuvimos tocando a full, más o menos en el mismo circuito de siempre: Estados Unnidos y Europa. Esperanza sacó un disco nuevo y lo estuvimos presentando. Pero además yo grabé algo propio y este año lo voy a empezar a tocar en Nueva York”.

La referencia es para ‘Hidden people’, un disco de jazz grabado en formato de trío donde el universo Genovese queda expuesto: virtuosismo y experimentación constante. “Fue todo muy libre, llevamos algunas ideas y grabamos todo en primeras tomas en el estudio, sin ensayo. Es gente con la que vengo tocando desde hace mucho tiempo, y metí otros instrumentos como una gaita que suena medio de Africa del norte y un poco de saxo que vengo tocando desde hace un tiempo. Experimentando”, ratifica.

- Está claro que te sentís cómodo cuando tenés libertad para crear y tocar…

- Eso es el elemento number one. Sin casillas ni rótulos. Esperemos que la libertad exista porque nos tienen apretados de todos lados.

- Da la impresión que estás lejos de pensar tu carrera a través del armado de un producto.

- Sí… igual grandes maestros han tenido que dar algo a cambio de algo. Alguien dijo que no hay nada gratis en esta vida, y pueda que tenga razón. Yo por ahora elijo la libertad.

 

Compartir la música

La charla, que se produjo a la hora de una calurosa siesta venadense en una Belgrano casi desierta, tomando unos helados que se disfrutaron a pesar que el sol pegaba fuerte y la presencia de una manada de moscas, deriva en la idea de verlo a Leo tocar en estas tierras. Todavía se recuerda cuando acompañó el gran recital de Jota Morelli el año pasado, también con Esperanza Spalding sobre el escenario. En este verano Leo hizo su primera aparición en la ciudad ¡sumándose a La Sasasa con su saxo soprano!, asegura que esta banda “es un prócer local” y menciona además como destacadas a dos bandas de jóvenes: Mofo y Jimmy Pappa’s. Luego brilló en el mismo lugar (la vereda del Berretín) junto a los Ojo Bizarro y Jota Morelli (foto).

Me encantaría mostrar mi música acá, el problema es que soy muy malo para organizar. Pero más que venir a tocar por el hecho en si mismo, me gustaría ser parte de algún evento más grande, organizar con los amigos músicos un evento donde se junte gente que toca diferentes instrumentos, intercambiar cosas y que dure una semana. Con el objetivo de compartir”, proyecta. Y luego agrega: “Me encantaría tocar acá y dar vueltas por el país, ya sea solo con el piano o con un grupo, poder traer a la gente con la que toco allá. Pero tranquilo”.

- Es muy frecuente escuchar que Leo Genovese hoy está entre los diez mejores pianistas del mundo de jazz. ¿Cómo te llevás con eso, dónde te ubicás como músico?

- Yo soy una rata (risas) que se enamoró de un estilo de música que me llevó a relocalizarme para estudiar más a fondo de qué se trataba. Soy un estudiante más como todo el mundo, aun la gente que para mí hizo las cosas más grossas como Herbie Hancock o Wayne Shorter, que siguen tocando con un peso muy grosso en la sociedad, porque son ejemplos de seres humanos. Ellos resuenan en una frecuencia mucho más profunda, pero nos cuesta conectarnos por esta forma que elegimos de vivir, llenos de cemento… nos hacen señas de humo y no las entendemos.